Estrategia e inversión

Crecer también exige saber dónde poner el dinero

Una empresa puede tener capital y varias oportunidades. La decisión estratégica es determinar cuál merece los recursos y por qué.

Equipo directivo revisando mercados, rentabilidad y prioridades de inversión

Una empresa puede tener recursos para crecer y varias oportunidades sobre la mesa. El reto no es encontrar dónde invertir. Es decidir cuál de esas opciones merece realmente el capital.

El capital no debe quedarse donde siempre estuvo. Debe ir donde pueda crear más valor.

McKinsey analizó más de 1.600 compañías durante quince años y encontró una fuerte inercia: cerca de un tercio mantenía prácticamente la misma asignación de capital de un año al siguiente. Las empresas que movieron recursos con mayor decisión hacia oportunidades con mayor potencial obtuvieron mejores retornos a largo plazo.

DIA permite verlo en la práctica.

Grupo DIA, compañía española de distribución alimentaria conocida por su red de supermercados de proximidad, llegó a operar en España, Argentina, Portugal y Brasil, además de controlar Clarel.

No todos esos negocios evolucionaban igual.

Brasil llevaba años registrando resultados negativos. Después de una fuerte inversión que la propia compañía reconoció que no había obtenido el retorno esperado, DIA cerró 343 tiendas y tres almacenes y vendió finalmente la operación en 2024. También salió de Portugal y vendió Clarel.

La decisión no consistía simplemente en reducir el tamaño del grupo.

DIA estaba decidiendo dónde dejar de poner recursos y dónde concentrarlos.

España se convirtió en una de esas prioridades.

Mientras simplificaba su estructura, DIA reforzó su modelo de proximidad, renovó tiendas y concentró inversión en mejorar el negocio español.

Los resultados permiten evaluar la decisión.

Entre 2022 y 2024, el EBITDA ajustado de DIA España pasó de 148 millones a 265 millones de euros. El margen aumentó del 3,3% al 6,2%. Y en 2024 las ventas netas alcanzaron 4.265 millones de euros, un 5,4% más que el año anterior. Los resultados oficiales de 2024 muestran además una mejora relevante de caja y deuda.

DIA no mejoró simplemente porque vendió negocios.

Mientras salía de actividades donde no veía suficiente retorno, el negocio donde decidió concentrarse creció y mejoró significativamente su rentabilidad.

Ahí está el punto.

Una empresa puede tener capital para ampliar capacidad, entrar en otro mercado, comprar una compañía, desarrollar un producto, reforzar ventas, incorporar tecnología, reducir deuda o mantener liquidez.

Todas pueden ser buenas opciones.

Pero una inversión no debería evaluarse únicamente preguntando si puede funcionar.

¿Dónde genera más valor ese capital, con qué riesgo y en cuánto tiempo?

Eso exige mirar cuatro variables: el valor que puede crear la oportunidad, la capacidad real de la empresa para capturarlo, los recursos y el tiempo necesarios, y el riesgo que se asume para conseguirlo.

Ahí empieza un caso de negocio.

No para justificar una inversión que ya queremos hacer.

Para decidir cuál merece el dinero frente a todas las demás.

Tener capital abre opciones.

Saber dónde ponerlo define el crecimiento.

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